Hoy, como cada mañana de los últimos meses, he aparcado al otro lado del puente de la pasarela, en la Cartuja. Justo cuando acababa de cerrar la puerta del coche, una libélula roja se posó y casi parecía que me saludaba. Le iba a hacer una foto con el móvil, pero cuando empecé a buscarlo en el bolsillo parece que el insecto se dio cuenta y salió volando.

Me gusta pasear de camino al trabajo, supongo que no diré lo mismo cuando me caiga un chaparrón y llegue mojado de arriba a abajo a sentarme delante del ordenador, pero de momento es agradable y bonito. La calle, la gente, las vistas.

"Me gusta el olor de la mañana de camino al trabajo. Huele a tranquilidad."